EXPEDICIÓN ASFÁLTICA

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  • Relato 5: BARRIO RICO, BARRIO POBRE
    Distrito Tetuán
    Parque Agustín Rodríguez Sahagún
    Domingo 22 de julio

BARRIO RICO, BARRIO POBRE

Sergio C. Fanjul

 

De muy niño empecé a soñar con un extraño espacio arquitectónico que no sabía identificar. En él se mezclaban sin orden ni concierto plazas, túneles, escaleras, fuentes, pasadizos, pequeños parques, rampas que llevaban a ninguna parte, como si un arquitecto demente hubiera diseñado este espacio en estado de éxtasis místico o duermevela, solo para que yo lo soñara. Y lo fui soñando, lo fui soñando, lo fui soñando sin saber lo que soñaba hasta que, a principios del s. XXI, me mudé a Madrid y descubrí que ese lugar era AZCA.

AZCA, acrónimo de Asociación Mixta de Compensación de la Manzana A, son unas 19 hectáreas que fueron el primer intento que hizo Madrid de tener una city financiera como Dios manda. Pero da la impresión de que nunca funcionó del todo y ahora se ha quedado un poco vintage: el proyecto de AZCA, de Antonio Perpiñá, data de 1954 y se inspira en el Rockefeller Center neoyorquino, que intentaba ser una ciudad dentro de otra ciudad. Ahí, en medio de este caleidoscopio de hormigón, de acero y de cristal, está la torre Picasso, esbelta y blanca, pero que ya se ha quedado un poco chata en comparación con las no muy lejanas Cuatro Torres Business Area, que se asoman orgullosas al norte.

En las entretelas de Azca conviven los vecinos, los trabajadores y los gambiteros que, por las noches, van a disfrutar de la fiesta latina y sabrosona en los bajos, donde prolifera el botellón silvestre y el reggaetón sudoroso (también está el legendario club de techno underground Specka). Cuando anochece en AZCA se forma en este submundo un escenario de distopía futurista, de Blade Runner o Desafío Total: dicen que a veces hay hostias.

Pero la gran nave nodriza de la zona es El Corte Inglés, el mayor Corte Inglés de España, la madre de todos los Cortes Ingleses, donde uno puede pasear en un paseo sin fin, como quien pasea por dentro de la Estrella de la Muerte, y comprar todo aquello que desee sin correr el menor riesgo: si no quedas satisfecho, te devuelven el dinero.

Hablo de AZCA y de todo lo que la rodea porque está en el distrito de Tetuán, aunque AZCA podría ser un mundo propio, independiente del resto. AZCA y sus alrededores son el Tetuán rico, pero luego hay otro Tetuán, el Tetuán popular, el Tetuán pobre que se vertebra en torno a la frenética e interminable calle de Bravo Murillo. Estos barrios nacen de los antiguos campamentos que aquí levantaba el ejército en el XIX cuando regresaba de la Guerra de África, presto a realizar su entrada triunfal de Madrid. De ahí que tomen el nombre de la ciudad marroquí de Tetuán, que es de donde regresaban los soldados. Aquí nació el anarquista Cipriano Mera.

Al barrio de Bellas Vistas le llaman el Pequeño Caribe, y con razón: por algunas de sus calles, como la calle Topete, parece uno transitar por la República Dominicana (y eso que uno nunca ha estado en la República Dominicana). Los edificios de dos o tres plantas, algo destartalados, cada uno de su padre y de su madre, entre el ubicuo ladrillo y los detalles modernistas, albergan multitud de peluquerías, lo que puede llevar a pensar que a los dominicanos les gusta mucho cortarse y peinarse el pelo.  Eso es cosa cierta, pero es que además estás peluquerías ejercen de centro social, de encuentro de la familia y la comunidad, así que ahí podemos ver a el bullicio de las orondas abuelas y los bebés recién nacidos, con las sillas sacadas a la calle al son de los ritmos caribeños.

“Una banda de hombres me debe 3.000 euros pero no se los puedo reclamar porque me matan”, se oye decir, muy teatralmente, a una mujer. A estos barrios también se les ha colgado el sambenito de la violencia de las bandas latinas; sin embargo, según las estadísticas municipales Tetuán es menos conflictivo que otros distritos de mejor fama como Centro o Salamanca. Hay quien opina que se trata de prejuicios raciales o de maniobras para que caigan los precios inmobiliarios en la zona: Bellas Vistas, cercana a zonas de interés comercial como Malasaña, lleva años señalada por los especialistas como un lugar en riesgo de gentrificación. Esta, sin embargo, no acaba de llegar: los inversores parecen ocupados en otras cosas. Por aquí también tuvo su primera sede el grupo neonazi de maneras contraculturales Hogar Social Madrid, muy preocupado por ayudar a las personas necesitadas con DNI español antes que a las personas necesitadas en general.

Al subir por Bravo Murillo uno va recorriendo una variopinta mezcla de tiendas tradicionales, restaurantes de fast food, pequeños casinos, bares de toda la vida. Esta es una de las calles bulliciosas y comerciales de Madrid y en Navidad compite con las céntricas calles Preciados, Arenal o Fuencarral por ser la que más factura de la ciudad. En 2009 cayó el Gordo de Navidad en esta calle, en la administración 146, y a mí me tocó ir a cubrirlo a toda leche y ver a la gente saltar blandiendo una botella de champán y toda la parafernalia habitual: era hermoso porque caían los millones en un barrio de trabajadores e inmigrantes. Espero que no se lo hayan gastado todo.

Por ahí está también el último Nebraska, superviviente de la cadena de cafeterías que echó el cierre el año pasado. Dos de los trabajadores de este local, en el que llevaban trabajando más de 40 años como empleados, decidieron tomar las riendas del negocio y aún siguen sirviendo perritos calientes y sándwiches a ritmo de plusmarquistas y manteniendo el secreto en torno a la célebre salsa Nebraska. Al final del barrio por el norte hay zonas que semejan la periferia media de París y fruterías de excesivo color que arrojan una exuberancia de fruta a las aceras. Desde la cornisa del parque Agustín Rodríguez Sahagún ya se acaba casi la ciudad y se ve la Sierra a la lejanía. Según anochece, las autopistas se iluminan bajo un crepúsculo rojo infierno.

 

22 de julio de 2018. 21:00h.

Velada de Circo # 1

Parque Agustín Rodríguez Sahagún. Distrito Tetuán

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